La acidificación oceánica, un problema de todos que debemos abarcar de forma responsable

El Dr. Nikita Gaibor, Subdirector Científico Técnico del INP, el Oc. Telmo de La Cuadra y la Dra. María Herminia Cornejo, de la UPSE, debaten sobre tema de la acidificación oceánica en el INP.
El Dr. Nikita Gaibor, Subdirector Científico Técnico del INP, el Oc. Telmo de La Cuadra y la Dra. María Herminia Cornejo, de la UPSE, debaten sobre tema de la acidificación oceánica en el INP.

A lo largo de muchos años, diversas entidades internacionales y científicas han venido advirtiendo al mundo sobre las amenazas que afectan a los océanos y sobre su degradación que se produce exclusivamente por las actividades humanas. Las prácticas de pesca destructiva, la pesca no reglamentada e ilegal, las especies exóticas invasivas, la contaminación del mar, así como el cambio climático que incide de forma contundente en el aumento de la temperatura del mar y la elevación de su nivel.

Sin embargo, existe otro fenómeno menos conocido por la mayoría, la acidificación de los océanos, sobre la cual la comunidad científica entrega, desde hace poco tiempo atrás, largas horas de discusión e investigación, desarrollando proyectos y liderando iniciativas que ayuden a mitigar este efecto.

La acidificación de los océanos

¿Qué es la acidificación a los océanos?

Cuando los océanos absorben CO2 se producen efectos no deseados, ya que afecta también a la disminución del pH que tiene el agua de mar, lo que convierte sus aguas en más ácidas, especialmente en la capa superior de los 100 metros. A este fenómeno, se llama acidificación de los océanos y está cambiando a un ritmo sin precedentes.

¿Cómo afecta la acidificación a los océanos?

La acidificación de las aguas oceánicas perturba la fijación de carbonato de calcio (CaCO3) en los esqueletos o armazones de conchas, provoca el descenso de especies muy sensibles como erizos, moluscos y estrellas de mar, pone en riesgo a especies y ecosistemas marinos como los arrecifes de coral, que constituyen la mayor fuente de ingresos y proteína para millones de personas en el mundo y, además de afectar a los organismos marinos podría incluso acelerar el cambio climático.

Por otro lado, los estudios han demostrado que un ambiente más ácido en el mar tiene un efecto dramático en los ecosistemas acuáticos y algunas especies calcificadoras, incluyendo ostras, almejas, erizos de mar, corales de aguas poco profundas, corales de aguas profundas y plancton calcáreo. Cuando los organismos descascarados están en riesgo, toda la cadena alimentaria también puede estar en riesgo.

Efectos acidificación a los océanos

Según el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el cambio climático y la acidificación de los océanos están alterando profundamente los ecosistemas marinos, con los consecuentes impactos en la pesca y acuicultura a nivel mundial:

  • Los principales impactos se refieren al desplazamiento de los stocks y al aumento de la mortalidad de crustáceos para la acuicultura debido a la acidificación marina.
  • Los impactos del cambio climático y la acidificación de los océanos se agravan por otros factores como: sobreexplotación de los recursos, contaminación y pérdida de hábitats.
  • Los ecosistemas de arrecifes de coral están disminuyendo rápidamente, con consecuencias negativas para algunas pesquerías costeras.
  • La acuicultura se puede ver afectada por aumento en la frecuencia y magnitud de tormentas e inundaciones.
  • Los impactos contribuyen al aumento del número de “zonas muertas” en el océano, así como al aumento en la proliferación de microalgas tóxicas.

Es importante resaltar que debido a la acidificación de los mares, por ejemplo, el Instituto Australiano de Ciencia Marinas ha alertado que la Gran Barrera de Coral de Australia, en la costa oriental australiana, ha descendido un 14% durante los últimos veinte años, motivo por el cual, de continuar aumentando la acidez del agua del mar, su supervivencia se encuentra totalmente en peligro, ya que de mantenerse la tendencia, dejaría de crecer aproximadamente en el año 2050.

El último informe publicado sobre la acidificación de los océanos ha sido el del Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos, difundido el abril pasado, en el que revela que la corrosión y el nivel de acidez del mar se eleva cada vez más, y a ritmo más rápido que en cientos de miles de años, produciendo graves daños ante los ecosistemas marinos.

Acciones científicas para evitar la acidificación en los océanos

Aunque dentro de los objetivos primordiales para mitigar el cambio climático no estén primer orden la temática de la acidificación de los océanos, vídeos científicos están alertando existe una gran preocupación por este fenómeno ya perceptible en muchos ecosistemas marinos que se están destruyendo aceleradamente.

En 2016, el “Acuerdo de París” adoptó medidas agresivas para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático.

En diciembre de 2017 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza emitió el documento “Introducción a la acidificación oceánica: Lo que es, lo que sabemos y lo que puede suceder”.

Ya hace unos cuantos años se puso en marcha el Proyecto Europeo sobre la Acidificación de los Océanos (EPOCA). Del mismo modo, se están celebrando Simposios Internacionales que tratan la acidificación del océano o la propia Unesco ya ha emitido diferentes informes de referencia.

Química básica

Empecemos con algunos conceptos básicos de química. El agua puede ser ácida, básica o neutra. Cuanto mayor sea el nivel de hidrógeno, más ácida será la solución. Esta característica se cuantifica en el pH, que se expresa en una escala de 0 a 14.

Un pH inferior a 7 es ácido, uno de 7 es neutro y un pH por encima de 7 es básico.

Tomada en su conjunto, la superficie de los océanos tiene una gama básica de pH que va de 8.0 a 8.3. Los organismos marinos han evolucionado en un medio marino con ese pH y, por esa razón, están particularmente adaptados a ese entorno.

¿Cuál es el papel de los océanos en la mitigación del cambio climático?

El dióxido de carbono (CO2) que se emitimos a la atmósfera es generado totalmente por la actividad de los seres humanos, el cual se produce en la quema de los diferentes combustibles fósiles, la propia deforestación de los bosques, así como los cambios en el uso del suelo forestal a  el agrícola. Este gas se considera el principal responsable del efecto invernadero, ya que permite que se ingrese a la atmósfera mucha más radiación solar de la que se puede fugar.

Pero… ¿Cómo detener la acidificación oceánica?

Con respecto al tema, el Subdirector Técnico del INP, Nikita Gaibor, nos ofreció una entrevista en que descubre esta problemática, como está afectando al Ecuador y qué debemos hacer si queremos revertir sus efectos.

Doctor, un cordial saludo… Ecuador siente y sufre ya los efectos de esta acidificación oceánica?

Si bien es cierto que aún no existen evidencias científicas de la afectación de la acidificación oceánica en el océano ecuatoriano, no es menos cierto que algunos organismos podrían ya estar padeciendo por esta situación. Uno de los efectos más notables y señalados de la acidificación oceánica es el del blanqueamiento de los corales, por lo que los corales de las islas Galápagos podrían ya estar afectados. Debemos recordar que, en las zonas cubiertas por estos corales es donde existe una rica y variada biodiversidad marina. El blanqueo del coral, por lo tanto afectará no solo al coral en sí, sino a todas las especies que viven en este importante ecosistema, y/o se alimentan en él, como son los peces y las iguanas marinas.  La acidificación es uno de los factores detonantes del blanqueo del coral y suele ir de la mano del aumento de temperatura del agua provocado por el cambio climático, lo cual pone al coral bajo estrés y puede acabar con su muerte de mantenerse las circunstancias que lo provocan.

Igualmente, la acidificación puede causar una reducción del plancton marino, que como se sabe, es el primer eslabón de la cadena alimenticia en los ecosistemas acuáticos, y por lo tanto, su afectación repercutirá a todas las demás especies de los diferentes eslabones de esta cadena. Otros organismos que pueden ser afectados son los moluscos como las conchas prietas, almejas y mejillones, los que pueden sufrir deformidades en sus valvas (conchas), o tener que vivir con conchas más frágiles y ser más vulnerables ante los ataques de sus depredadores.

Quizá estas señales sean claras para ustedes que son científicos, pero un ser humano normal puede comprobar esto? ¿Cómo? ¿En qué puede notarlo?

La acidificación de los océanos supone una alteración de ‘las reglas del juego’ que rigen la vida en los diferentes ecosistemas marinos. El efecto más importante parece ser el de la reducción de la calcificación de los organismos vivos; por esta razón, y para que pueda ser entendida por los mortales, se podría decir que la acidificación oceánica es la osteoporosis en los organismos marinos.

Actualmente, el ser humano común y corriente o “normal” como usted lo ha llamado no tiene la facultad de notarlo, por cuanto la acidificación oceánica es un proceso que hace que disminuya el nivel de pH de los organismos; es decir, que aumente la concentración de iones H+ disueltos en el agua.  Quizás, con el devenir del tiempo, y si esta acidificación se hace más intensa, probablemente, seamos capaces de observar, sobretodo en moluscos como mejillones, almejas y conchas prietas, una débil estructura de sus conchas/valvas.

Para aquellas personas que le gusta bucear en arrecifes de coral, al acercarse a ellos podrá observar la ausencia de especies marinas en su entorno, o ver corales totalmente limpios de organismos y sin vida,  pueda significar que ese coral ha sufrido las consecuencias de la acidificación oceánica.

Cuáles son estas consecuencias?

La acidificación de los océanos causada por la actividad humana tendrá profundos impactos sobre la vida marina, aun si no aumentan más las emisiones de CO2. Los datos científicos más recientes muestran que la química del agua de mar ya está cambiando y, según estudios, sólo una reducción rápida y considerable del uso de combustibles fósiles y de la deforestación puede ayudar a restablecer la salud de los océanos.

La presencia de mayor cantidad de iones bicarbonato en disolución hace que la solubilidad del carbonato calcio (CaCO3) aumente, dificultando el que los organismos marinos conserven sus conchas calcáreas nuevas. Esto tiene un efecto particularmente notable sobre la fauna marina, en particular sobre la que requiere de esta sustancia para fabricar sus conchas, cáscaras, exoesqueletos y demás estructuras protectoras o de soporte. Las especies más afectadas de forma directa son: corales, moluscos, crustáceos, equinodermos, cocolitofóridos, foraminíferos.

Es de esperar que si el pH del agua de mar y los niveles de carbonato continúan disminuyendo, habrá “ganadores” y “perdedores” en los ecosistemas marinos, pero es inevitable que las comunidades marinas cambien. Probablemente, los animales y plantas que inicialmente se verán afectados serán aquellos que presentan caparazones o esqueletos de carbonato cálcico. Los organismos pueden responder a cambios nocivos en su entorno mediante uno de estos tres modos: aclimatarse, adaptarse o extinguirse.

Además del daño al ecosistema, la acidificación de los océanos podría ocasionar importantes pérdidas económicas.

¿Cómo detenerla? ¿Podemos? ¿Estamos a tiempo?

La solución a este problema sigue siendo reducir al mínimo las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente reducir el CO2. Aún así la ‘inercia’ del dióxido de carbono extra que ya está en la atmósfera y en las aguas tardaría un tiempo en ser ‘digerido’ por el ciclo de carbono global. Por tanto es muy probable que el aumento de la temperatura, de la acidez de los océanos y otros efectos que se escapan a esta entrevista podrían seguir aumentando durante al menos unas décadas.

Acabar con la deforestación, la erosión y la degradación de suelos podrían servir a la causa contra la acidificación, ya que los bosques actúan como sumideros de carbono. En este sentido, es importantísimo proteger los manglares existentes y evitar más deforestación de este importante recurso; por el contrario la siembra de semillas de mangle se hace urgente y necesaria.

Adicionalmente, al mirar al campo de la geoingeniería también podemos encontrar soluciones como: sembrar con hierro molido buena parte del océano para facilitar el crecimiento de fitoplancton que absorba en dióxido de carbono liberando oxígeno y formando carbohidratos. Parecería ser que la productividad del fitoplancton puede llegar hasta un 30%. El problema es llevarlo a cabo y los efectos secundarios que pueda tener una acción de ese tipo.

Por ahora, es importante recibir apoyo de la SENESCYT y del Gobierno ecuatoriano para comenzar a realizar estudios sobre el impacto de la acidificación oceánica en nuestro océano. Existe en el país un  grupo de profesionales de universidades e institutos de investigación, capaz de llevar a cabo investigaciones sobre la acidificación oceánica, que con el liderazgo del Instituto Nacional de Pesca, ha comenzado a trabajar en este tema, pero la falta de financiamiento los limita en su hambre de conocimiento.

¡Es un problema de todos que debe de abarcarse de forma responsable y global!

Fuentes:

https://www.nauticalnewstoday.com/acidificacion-oceanos-causas-efectos/

http://www.undp.org/content/undp/es/home/blog/2017/3/14/Ocean-Acidification-What-it-means-and-how-to-stop-it.html

Comunicación Social – INP


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *