El duro oficio de los obreros del mar y del río

La pesca es, junto con la caza, uno de los oficios más antiguos del mundo. Los pescadores artesanales soportan estoicamente las vicisitudes del oficio que escogieron o que heredaron de sus ancestros…  pasando jornadas de doce y quince horas sobre su canoa o panga, esperando y cosiendo redes, repasando espineles, desde la madrugada oscura y hasta la más negra noche, en la playa o mar adentro. Ese pescador que cuando sale no sabe si verá en frutos reflejado tanto esfuerzo, que no sabe siquiera si regresará con vida, ese es el pescador artesanal ecuatoriano de quien el 29 de junio conmemoramos su día clásico.
La pesca es, junto con la caza, uno de los oficios más antiguos del mundo. Los pescadores artesanales soportan estoicamente las vicisitudes del oficio que escogieron o que heredaron de sus ancestros… pasando jornadas de doce y quince horas sobre su canoa o panga, esperando y cosiendo redes, repasando espineles, desde la madrugada oscura y hasta la más negra noche, en la playa o mar adentro. Ese pescador que cuando sale no sabe si verá en frutos reflejado tanto esfuerzo, que no sabe siquiera si regresará con vida, ese es el pescador artesanal ecuatoriano de quien el 29 de junio conmemoramos su día clásico.

La celebración conocida como “Día del Pescador Artesanal Ecuatoriano” fue instituida mediante Decreto Ejecutivo No. 2458, emitido el 20 de enero de 1995 en el gobierno del extinto Presidente Sixto Durán – Ballén, considerando que un alto porcentaje de la población económicamente activa ejerce la actividad pesquera, tanto en el mar, ríos y aguas interiores, aportando a la economía nacional, como fuente alimenticia de la población ecuatoriana.

Muchos empiezan desde pequeños observando como sus padres ejecutan este noble oficio y así van enamorándose del mar y del río, aprendiendo a identificar cada especie y su importancia comercial y hasta el clima que los favorecerá o no en su jornada. La gran población de pescadores artesanales tiene en su piel las mismas características: Su rostro está endurecido por el sol, sus brazos fortalecidos por la constante lucha con las redes o con los remos; y la lluvia y el viento los han acostumbrado a soportar estoicamente las inclemencias del tiempo.

Del mismo modo que cada trabajo conlleva sus riesgos, los de los pescadores son muy altos, una borrasca por ejemplo es uno de los peligros que enfrentan. Pescar de día no es lo mismo que hacerlo de noche. Cuando la luna comienza a asomarse y el sol a esconderse, el panorama cambia notablemente. La falta de luz en el agua te hace navegar a ciegas. Además, las embarcaciones se vuelven invisibles para muchos barcos, así que es necesario agudizar los sentidos y estar muy atentos.

El turismo y la pesca son las principales fuentes de ingresos de quienes habitan en el perfil costero ecuatoriano, centenas de hombres y mujeres que se dedican a esta actividad son los fieles representantes de esta popular celebración, quienes agradecen de esa manera cada año por las bendiciones que su Patrono derrama en ellos cada día que dejan a sus familiares para acudir al mar y cumplir con este rol tan importante como lo es la pesca.

 

Comunicación Social/INP


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *